Carta abierta del Šayj Ibrāhīm Niyās después del incendio de la Mezquita al-Aqṣā en 1969

Bismi-L·lāhi-r-Raḥmāni-r-Raḥīm,

PDF: Carta abierta del Šayj Ibrāhīm Niyās.

En el Nombre de Allāh el Misericordioso, el Compasivo. ¡Alabado sea Allāh en toda circunstancia! ¡Y que las dos paces estén con el mejor de los hombres!

Seguidamente: los diabólicos hijos de Israel, que constituyen la peor creación de Allāh, se han apresurado en quemar la bendita Mezquita al-Aqṣā. Es un crimen más que debe añadirse a la lista de crímenes perpetrados por los Judíos en todas las épocas y que ha hecho que el fuego arda en el corazón de todos los creyentes de la tierra, desde Oriente hasta Occidente. Este crimen maléfico es el peor que ha tocado a los Musulmanes, árabes y no árabes, por parte de los Judíos, pueblo de transgresores.

La Mezquita de al-Aqṣā – ¿y quién te dirá qué es la Mezquita de al-Aqṣā? – es la primera de los dos direcciones para la oración (qibla) y el tercer lugar sagrado (ḥaram), así como el término del viaje nocturno (isrāʾ) del noble Mensajero, nuestro señor Muḥammad (SAAWS) y el punto de partida de su elevación celeste (miʿrāŷ). Ha dicho Allāh: “Gloria a Quien hizo viajar de noche a Su siervo desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita al-Aqṣā, cuyos alrededores hemos bendecido” (Cor 17:1-2). El Profeta (SAAWS) nos ha transmitido las sagradas enseñanzas islámicas. Y éstas indican que somos “la mejor comunidad que jamás se haya suscitado para los hombres…” (Cor 3:110).

Esta mezquita fue construida por el segundo califa bien guiado, el conquistador y el luminario del Paraíso, Ūmar ibn al-Jaṭṭāb (RAA), hace algo más de 1370 años utilizando los impuestos recaudados en Egipto durante siete años. Desde entonces, esta mezquita ha sido en general un lugar sagrado, seguro, respetado y santo, a excepción de algunos episodios en los que el imperialismo se ha manifestado por las Cruzadas en ciertos momentos y otros tiranos en otros momentos.

Con el atrevimiento que supone este crimen abominable, Israel ha mostrado de nuevo que no conviene dejar a este Estado permanecer en Jerusalén. No son gente capaz de preservar las cosas santas, puesto que no conocen sino la impureza y la suciedad. Dice Allāh de los Judíos: “Los que Allāh ha maldecido, los que han incurrido en Su Ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos, los que han adorado a los Demonios” (Cor 5:60). Del mismo modo, también fueron maldecidos por nuestros señores Dāwud (AS) e ʿĪsā ibn Maryam (AS).

Ciertamente hago un llamamiento a todos los Musulmanes para que se levanten y emprendan contra los enemigos de Allāh una guerra opresiva y un santo combate para echar a los Judíos de este lugar sagrado de Allāh y para que todos cuantos mantienen relaciones con Israel, las corten de inmediato. “No encontrarás a gente que cree en Allāh y en el Último Día y tenga cariño hacia quienes se oponen a Allāh y a Su Mensajero” (Cor 58:22).

Ciertamente declaro la guerra a Israel de parte de todos los Musulmanes del mundo, e incluso de parte del Señor de los Mundos. Este crimen no será dejado sin castigo. ¡Jamás! Por lo demás, Israel no ha llevado a cabo solo estos crímenes contra el Islam y los Musulmanes, sino con la colaboración de los enemigos del Islam. Pero por la fuerza de Allāh, todos ellos concurrirán hacia un destino único: la destrucción y la ruina.

Exaltado sea Quien ha dicho: “¡Por el cielo con sus ciclos! ¡Por la tierra que se abre! Ciertamente es una palabra decisiva, y no una ligereza. Ellos traman y Yo tramo. Deja que les llegue su momento a los infieles. ¡Dales un poco de tiempo!” (Cor 86:11-17) y también “Los impíos verán pronto la suerte que les espera” (Cor 26:227).

Ibrāhīm Nyās – ¡que Allāh sea bueno con él! ¡Āmīn!

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