La Sabiduría Divina detrás del nombre Tiŷānī

En el Nombre de Al·lāh, el Misericordioso, el Compasivo205256_10151600051119954_2072274954_n

Si alguien pregunta qué es un tiŷānī, podemos decirle que la respuesta está en el valor numérico de las letras que conforman este nombre según el cómputo oriental:

T + Ŷ + Ā + N + Ī = 400 + 3 + 1 + 50 + 10 = 464

El valor numérico del nombre “tiŷānī” equivale pues a 464, número que también es la suma del valor numérico de estas tres palabras:

–          MUSLIM: M + S + L + M = 40 + 60 + 30 + 40 = 170

–          MUʾMIN: M+ W + M + N = 40 + 6 + 40 + 50 = 136

–          MUḤSIN:  M + Ḥ + S + N = 40 + 8 + 60 + 50 = 158

La suma de estas tres palabras es: 170 + 136 + 158 = 464. Por tanto el tiŷānī es aquél que es al mismo tiempo muslim, muʾmin y muḥsin; es decir quien se somete en el nivel del Islām, quien cree y tiene fe en el nivel del Īmān y quien es virtuoso en el nivel del Iḥsān.

El tiŷānī es pues quien ha realizado los tres grados de la religión y es musulmán de modo pleno y completo.

¡Alabado sea Al·lāh!

Ver el cuadro sobre el valor numérico de las letras árabes: Valor numérico de las letras en árabe

De la abrogación de todas las Ṭarīqas por la Ṭarīqa Tiŷāniyya

Bismi-Llāhi-r-Raḥmāni-r-Raḥīm,

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El Šayj ʿAbd as-Salām ibn Muḥammad as-Sudānī explica estas palabras del Šayj Aḥmad at-Tiŷānī – ¡que Al·lāh esté complacido con él!:

طَرِيقُنَا تَنْسَخُ جَمِيعَ الطُّرُقِ وَلَا تَدْخُلُ طَرِيقٌ عَلَى طَرِيقِنَا

Ṭarīqunā tansaju ŷamīʿa-ṭ-ṭuruq wa tubṭiluhā wa lā tadjulu ṭarīqun ʿalā ṭarīqinā

“Nuestra vía abroga todas las vías y las invalida. Y no vendrá ninguna vía por encima de la nuestra”.

Abrogacion de las turuq por la Tariqa Tiýaniyya

Memoria amarga: abolición del Califato el 3 de Marzo de 1924

Bismi-Llāhi-r-Raḥmāni-r-Raḥīm,

Un día como hoy de hace 89 años se abolió el Califato Otomano y desapareció una institución islámica fundamental que se había perpetuado desde los tiempos del Profeta Muḥammad (SAAWS).

AbdulMejid3 de Marzo de 1924: Abolición del Califato. El Gobernador de Estambul y el Jefe de la Policía anunciaron la noticia al Califa ʿAbd al-Maŷīd Effendi de manera inmediata. Seguidamente, por ley, se expulsó de Turquía a 155 miembros de la Dinastía Otomana. El Califa ʿAbd al-Maŷīd fue expulsado al instante, los Príncipes Otomanos en las 24 horas siguientes y las mujeres y niños de la Dinastía Otomana en los 10 días siguientes. Fueron separados y exiliados a distintos países (EEUU, Alemania, Franca, Gran Bretaña, Austria, Siria, Egipto y Líbano), sin dinero ni recursos. Se les prohibió la entrada a Turquía hasta el año 1974 para los varones y 1952 para las mujeres.
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Todo este plan fue llevado a cabo por el masón y judío sabbateo (Dönmeh) Mustafa Kemal Atatürk – ¡que Al·lāh lo maldiga!

Ahora llevamos 89 años privados de una institución fundamental que debería regir en todos sus aspectos las vidas de todos los musulmanes del mundo. Mientras los musulmanes permanezcamos en esta situación, viviremos en un estado de pecado y de desobediencia que no nos permitirá obtener la plena satisfacción de Al·lāh – ¡Exaltado sea!

Imploremos a Al·lāh para que vuelva el Califato en todo su esplendor. RoguémosLe que nos mande un Califa justo y verídico que inunde la tierra con equidad y espiritualidad. PidámosLe que nos libre de los regímenes sionistas de los Wahhabis y de los Ijwan, que no son sino un obstáculo al establecimiento del verdadero Califato y que no sirven sino los intereses de los mushrikun.

¡Que Allâh eleve el grado de la Familia del Profeta (SAAWS) y les restituya la función que les corresponde!

¡Y que Al·lāh bendiga y dé paz al noble Mensajero, el Amado de Al·lāh, nuestro señor Muḥammad, así como a su Familia y a todos sus Compañeros sin excepción!

Palabras del Muftī Mālikī de la Meca sobre la veneración a los Santos

Bismi-Llāhi-r-Raḥmāni-r-Raḥīm,

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Ha dicho el Muftī mālikī de la Meca, Sayyid Muḥammad al-ʿAlawī al-Ḥasanī:

“Muchos se equivocan respecto a su comprensión de la naturaleza de la veneración y de la adoración, hasta el punto de que claramente las confunden y consideran toda veneración como una forma de adoración. […] Según ellos, la veneración sería una exageración que llevaría a adorar a otros que Allāh el Altísimo. Sin embargo, esta manera de ver las cosas es un signo de terca ignorancia y de hipocresía, porque contraviene el espíritu de la Ley islámica. Por tanto no puede ser aceptada ni por Allāh ni por Su Mensajero. Cabe recordar que Ādam fue el primer ser humano y el primer siervo virtuoso de Allāh de nuestra especie. Allāh ordenó a los Ángeles que se prosternaran ante él en razón del conocimiento y de la elección con los cuales lo había privilegiado por encima de todas las otras criaturas. […] Y así los Ángeles veneraron lo que Allāh veneró. En cuanto a Iblīs, se enorgulleció cuando le fue pedido que se prosternara ante un ser creado de tierra. Fue el primero en reducir la religión a su opinión individual, […] y fue el primero en enorgullecerse, rechazando venerar lo que Allāh veneró. Su soberbia en relación a este siervo virtuoso lo llevó a alejarse de la Misericordia de Allāh. Pero en verdad, su soberbia era con Allāh, porque la prosternación ante Ādam era en realidad una prosternación ante Allāh, en la medida en que fue Allāh quien la ordenó para mostrar la preeminencia y la supremacía de Ādam sobre las otras criaturas. Y a Iblīs no le sirvió de nada ser unitario y reconocer la Unicidad de Allāh” (“Conceptos que deben ser corregidos”, Mafāhīm yaŷibu an tuṣaḥḥaḥ, p. 83).

Palabras del Šayj Ibrāhīm a propósito de la abrogación de todas las religiones por el Islām

Bismi-Llāhir-r-Raḥmāni-r-Raḥīm,

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Epístola 1 del libro al-ʿAqdu-n-Nafīs: Ifādat li-l-akyās min zawāʾidi-r-rasāʾil jayri banī Inyās de Shayj al-Islām al-Ḥāŷŷ Ibrāhīm Niyās (RAA):

[Según dice el hadīth] “la religión consiste en enmendar” (ad-dīn an-naṣīḥa), lo que significa que debemos adorar a Allāh el Único y no asociarLe nada. La adoración consiste en apegarse a la religión (dīn). Y la religión es el Islam. [Como dice la aleya:] “Ciertamente la religión para Allāh es el Islam”. Y el Islam es la religión de Muhammad – ¡que Allāh lo bendiga y le dé paz! –, ya que las otras religiones anteriores al Islam han sido alteradas y abrogadas. Han sido alteradas por sus propios seguidores antes de la venida de Muhammad – ¡que Allāh lo bendiga y le dé paz! –; y han sido abrogadas por la aparición de Muhammad – ¡que Allāh lo bendiga y le dé paz! Por lo tanto, hoy en día no hay más religión que el Islam, de modo que quien quiere dedicarse a la adoración de Allāh actualmente, debe apegarse a la religión de Muhammad – ¡que Allāh lo bendiga y le dé paz! –, que es el Islam.

El Islam consiste en dar testimonio de que no hay deidad sino Dios y que Muḥammad es el Mensajero de Allāh, en cumplir con la oración, en pagar la limosna ritual, en ayunar el mes de Ramaḍān y en realizar el peregrinaje a la Casa de Allāh para el que tenga medios para ello. Ésta es la adoración exterior.

En cuanto a la adoración interior, consiste en la vigilancia para con Allāh en cada uno de nuestros estados. Así el hombre ni se mueve ni se detiene sin que su corazón esté con Allāh, es decir sin realizar todos sus actos con el permiso del Altísimo.

El hombre debe pues adorar a Allāh tanto exteriormente como interiormente, y ya hemos explicitado lo que era tanto la adoración exterior como la adoración interior. Y cuando uno se decide a no hacer más que lo Allāh le ha ordenado, está protegido y preservado, ya que Allāh no ordena nada inmoral.

[…] Lo que oís a propósito de los más grandes conocedores por Allāh (ʿārifīn) y Polos (aqṭāb), lo tenéis ahora ante vosotros [a vuestro alcance]. Buscadlo y lo encontraréis junto Allāh. Esta ṭarīqa [Tiŷāniyya] es la ṭarīqa más elevada, la ṭarīqa del Istmo, del Imam y del Sostén de todos los Santos. Y está ante vosotros. Esforzaros y encontraréis lo que encontraron los mayores Santos que vinieron antes que vosotros.